Oct 19 2008
Remesas
(1)|El 99% de las remesas del
Guayas va a siete cantones
Guayaquil, Milagro, Durán, El Triunfo, Naranjal, Naranjito y Daule recibieron en el primer semestre 465,7 millones de dólares
La mañana de los lunes son las más agitadas de la semana para Marco Antonio Gómez, el administrador del locutorio más antiguo del cantón El Triunfo, Guayas.
Cientos de personas llegan a llamar a sus familiares en EE.UU., España o Italia, preferentemente, para confirmar el envío de dinero.
En El Triunfo funcionan alrededor de ocho cabinas telefónicas, cuyos mejores clientes son quienes reciben dinero de algún familiar cercano desde el extranjero, ya que por cada envío, se generan como mínimo dos llamadas; una internacional para confirmar el envío y obtener el código con el que se retira el dinero, y otra a la agencia para consultar si llegó el giro y cuándo se puede hacer efectivo.
También los lunes son más agitados para las cuatro empresas que realizan el transporte de remesas en el cantón. Money Gran, Webster Union, Delgado Travel y Servientrega. A El Triunfo llegaron en el primer semestre de este año 9′633.500 dólares por envíos de efectivo desde el exterior.
Los cantones de la provincia del Guayas que más reciben dinero del exterior fueron Guayaquil, Milagro, Durán, El Triunfo, Naranjal, Daule y Naranjito. Juntos captaron un poco más de 405,7 millones de los 409,9 millones que dólares que llegaron a la provincia.
Karina Fernández, cajera de una de esas agencias, dice que los lunes se forman largas columnas y calcula que un 25% es gente mayor que va a retirar dinero. “Normalmente los lunes abrimos una o dos ventanillas más para atender la mayor demanda”.
Margarita de Olivos, de 79 años, es una de las personas que retira puntualmente el primer lunes de cada mes los $ 300 que le envía su bisnieta Jéssica desde Nueva York.
La anciana recibe ese dinero desde hace siete años y con ello se ayuda en la manutención, junto a su esposo, de una hija y varios nietos, ya que el negocio familiar de panadería no les alcanza para todos los gastos.
“Mi nieta (es bisnieta) dice que la situación allá está difícil, pero por ahora nos continuará enviando el dinero, por lo menos hasta que sus primos recién graduados de bachiller encuentren trabajo.
Juan Ordóñez, de 71 años, recibe un giro mensual de 400 dólares que envía desde España su hijo Eduardo. El dinero sirve para la manutención de su nuera y cuatro nietos que Eduardo dejó hace 11 años y que solo ha visitado una vez.
La preocupación del anciano es que su hijo perdió uno de los dos trabajos y ya le comunicó que sus ingresos no le permitirán enviar la misma cantidad el próximo mes; él, con lo que le dejan tres hectáreas de cacao que cultiva en Nueva Unión, Naranjal, tendrá problemas para ayudar a la familia.
Germania Sánchez, de Daule, también ha sentido la consecuencia de la crisis financiera mundial. Ella, una ama de casa esposa y madre de dos hijos, recibía cada dos meses 200 dólares que le enviaba su hermana de Nueva York. Desde hace cuatro meses el dinero solo le llegó una vez.
“No le exijo a mi hermana, ella envía ese dinero desde hace muchos años, cuando mis padres vivían y desde que fallecieron siguió mandando, pero ahora está difícil la situación y comprendo que se le haga duro ayudarnos”, dijo la mujer. (KCA)
Las cifras están bajando
Tanto por los registros que lleva el Banco Central del Ecuador como por el testimonio de muchas familias, las remesas se están reduciendo en el país, especialmente en los cantones. Excepto Guayaquil, que recibió más dinero desde el exterior, comparando el primer semestre de 2008 con igual periodo de 2007, los demás cantones sufrieron rebajas en el envío de dinero.
Varias personas consultadas en las puertas de las oficinas donde se retiran los envíos, en los cantones Milagro, El Triunfo, Naranjal, Durán y Daule, dijeron que sus familiares sí les envían dinero cuando es para la alimentación de hijos, padres y parientes cercanos, pero han suspendido o reducido los giros cuando es para que le depositen en ahorros, les hagan compras o para financiar inversiones familiares.
(2) La caída del mercado inmobiliario en EE.UU. ha dejado a miles de migrantes desempleados, pérdidas de casas y negocios en riesgo. Empresarios locales sienten los efectos, incluso con despidos de personal.
La crisis financiera global se empieza a sentir en el bolsillo de miles de ecuatorianos, cuya alimentación depende del envío de dinero desde el exterior.
Ocurre a miles de kilómetros, pero familiares de migrantes y empresas locales ya empiezan a sentir los efectos de la caída financiera en Estados Unidos, que genera desempleo entre los ecuatorianos, pérdidas de viviendas y negocios en riesgo.
Los giros de dinero desde ese país cayeron en el 50% y el servicio de courier en el 40%, según Delgado Travel, una de las principales remesadoras de Ecuador con más de 49 oficinas en Estados Unidos. Esto, dicen sus directivos, motivó el despido de la mitad del personal.
La crisis golpeó a las firmas inmobiliarias y llevó al cierre de constructoras, donde hay mano de obra migrante. Ecuatorianos residentes en Estados Unidos cuentan cómo incide en ellos esta situación.
El rostro de Antonio Delgado expresa la preocupación por la baja en los negocios de la empresa que él dirige, Delgado Travel. En su oficina, en el segundo piso de un edificio ubicado en las calles Nueve de Octubre y Chile, cuenta que el bajón tiene origen en el norte del continente, donde la crisis financiera tiene sumido en la impotencia a EE.UU., país donde la firma tiene 49 oficinas, principalmente en Nueva York y Chicago.
Entre los miembros de la Asociación de Correos Privados del Ecuador (Acopri), la baja en el negocio sobrepasa el 50% desde hace dos meses, comenta Walter Freire, parte del gremio.
La crisis, que se agravó este año, golpeó a las firmas inmobiliarias y llevó al cierre de empresas constructoras, donde hay mayor cantidad de mano de obra migrante.
Las calles de Queens, en el estado de Nueva York, se llenan de gente desocupada, cuenta -vía telefónica desde esa ciudad- el ecuatoriano Walter Sinche, residente desde hace 18 años y quien trabaja como contratista. Manifiesta que él mismo se vio obligado a despedir a compatriotas.
A migrantes, con o sin papeles, ahora se los ve en las denominadas “paradas” (lugares donde se reúnen en busca de trabajo). En una de ellas, la más conocida, ubicada en las calles 69 y Roosevelt, más de 300 personas se concentran desde las 05:00 todos los días a la espera de un empleo “en lo que sea”, comenta Sinche.
“La búsqueda de empleo es desesperante”, agrega Sinche, dirigente de la organización Alianza Ecuatoriana, adonde han acudido unos 40 migrantes que perdieron sus viviendas tras no poder cancelar la hipoteca.
Los connacionales ahora se preocupan más por mantenerse, eso ha hecho que los envíos disminuyan. Si antes mandaban unos $ 200 o $ 300 por semana, ahora lo hacen cada quince días o por mes, expresa Sinche.
Rafael J., residente en Nueva York, lamenta la situación por el incremento de los precios de los alimentos. “El arroz, por ejemplo, la funda de 20 libras subió de $ 5 a $15″, dice.
Wilson Bermeo, un quiteño que vive en Chicago, estado de Illinois, se queja porque las secuelas de la crisis afectan a unos 100 mil ecuatorianos con papeles y otros 300 mil indocumentados que viven en esta ciudad.
Su esposa Jenny es una de las perjudicadas por el cierre de negocios. Ella era secretaria ejecutiva de una compañía de préstamos y fue despedida junto con otras 30 personas.
Azuayos propietarios de negocios en esa ciudad están preocupados porque las ventas han bajado en el 40%. Mientras, en los restaurantes ecuatorianos no hay gente porque se prefiere comer en casa para ahorrar y por los altos costos de los platos. Un arroz con menestra y carne de $ 13 subió a $ 18 o un caldo de bola de $ 7 a $ 10, ejemplica Bermeo.
Mientras, los ecuatorianos propietarios de empresas que envían remesas se las ingenian para subsistir y buscan incentivar el negocio con promociones. Por ejemplo, un migrante puede enviar hasta $ 2 mil y pagar solo $ 8 por el servicio, cuando antes el costo significaba entre el 3% y el 5% del monto.
Víctor Mena, dueño de la agencia de envíos Ecuamerica.net.ec, en Chicago, confirma que las promociones son una estrategia ante el bajón en el negocio. “Los envíos ya no son cada quince días, sino por mes y en bajas cantidades”, indica.
En Palm Bay, estado de La Florida, el cierre de fábricas madereras dejó sin trabajo a centenares de jornaleros, así como disminuyó el movimiento económico en supermercados y servicios, cuenta Édison A., de 45 años, residente en esa ciudad.
En centros de asistencia a inmigrantes como el llamado Job Link, la mayoría de las quince computadoras y líneas telefónicas se saturan de hombres y mujeres que registran sus datos a la espera de ser contratados.
Las secuelas por la crisis entre los migrantes en Estados Unidos influyen directamente en la economía de sus familias.
La baja afluencia de parientes de migrantes en las ventanillas de bancos y agencias de giros es notoria en Guayaquil.
La mañana del pasado miércoles, quincena, desde las 08:30 hasta las 10:30 apenas unas cuatro personas llegaron a la agencia del Banco Bolivariano del centro para retirar sus giros de EE.UU. Un panorama distinto al registrado en meses anteriores, cuando las oficinas se abarrotaban de gente.
La baja se refleja en la disminución de la frecuencia de los envíos que ahora se limita a una vez por mes y en un promedio de $ 220 a $ 250, menciona María Gabriela Valverde, gerente de la División de Remesas Familiares del banco.
En esta agencia, Katiuska Álava, madre soltera de dos hijos, acudió a la ventanilla para retirar los $ 120 que le enviaban sus padres desde Pensilvania, donde lograron conseguir trabajo en limpieza, tras nueve meses de búsqueda. “El dinero lo necesito para medicinas”, dice tras retirarse sin el giro porque este no se había hecho efectivo.
Mientras hacía fila, Mariuxi Correa, también madre soltera de dos niñas, se lamenta porque los $ 500 enviados por su hermano Marcos, residente en Los Ángeles, California, tal vez serían los últimos que reciba.
La mujer cuenta que el migrante tiene un estudio fotográfico en esa ciudad y despidió a dos de sus cuatro empleados por la falta de contratos.
Sinche dice que están atemorizados porque la crisis no solo les ha dejado sin empleo, también les ha quitado casas y ha destruido hogares. “Tiene sumida en la depresión a nuestra gente, muchos ya piensan volver al país”, lamenta.
Cifras
1,2
Millones. Es el número estimado de ecuatorianos que viven en Estados Unidos.
3′087.800
Dólares. Ese es el monto que el país recibió por remesas en el 2007. De ellos, el 44% procede de EE.UU
(1) Noticia Redacción Guayaquil El Universo domingo 19 de octubre de 2008
(2) Noticia del El Expreso Octubre 19, 2008