La verdad sobre la Ley de Equidad Tributaria
Una mirada desde la migración
Todos los ecuatorianos hemos sido testigos de la dura campaña de desinformación que surgió a raíz de la Ley de Equidad Tributaria debatida a finales del año pasado en la Asamblea Constituyente. Esta campaña, de la que hicieron eco numerosos medios de comunicación, algunos por su falta de conocimiento sobre las bondades de dicha ley y otros descaradamente al servicio de poderosos sectores económicos cuyos intereses se vieron duramente afectados por la nueva Ley, vio en la desinformación una nueva oportunidad para tratar de deslegitimar y desestabilizar al actual proceso de transformaciones ciudadanas.
Esos medios, arremetieron en contra de la Ley aprobada por la Asamblea y hablaron de un “paquetazo de impuestos” o de una “ola de tributos”, que de hecho nunca existió. Desafortunadamente, y pese a que desde la Asamblea Constituyente se luchó contra esa desinformación, algunos sectores aún conservan dudas sobre la pertinencia y conveniencia de la Ley de Equidad Tributaria. Uno de esos sectores es el de los emigrantes ecuatorianos, muchos de quienes se han mostrado atemorizados por las constantes e infundadas críticas hacia dicha ley. Por ello, a continuación ofrecemos un breve resumen de los puntos más sobresalientes de una ley que sin lugar a dudas favorece a la gran mayoría de familias ecuatorianas, haciendo énfasis en las familias que cuentan con miembros en el exterior.
- Impuesto especial al consumo de vehículos: Un tema que ha causado cierta confusión es el impuesto especial al consumo de vehículos (ICE vehículos), del cual se ha dicho desincentiva la inversión productiva que los emigrantes y sus familiares podrían realizar. No obstante, esa apreciación es errada ya que la nueva Ley exonera por completo del pago de este impuesto a vehículos que superen las 3,5 toneladas de capacidad, es decir vehículos claramente destinados a un uso productivo y que por lo tanto constituyan instrumentos de trabajo. Por el contrario, son objeto de este impuesto los vehículos considerados como un bien de lujo. Es más, incluso dentro de los vehículos gravados con el impuesto, se establece una escala según la cual, los vehículos más lujosos pagan más impuestos, garantizando así cobrar más a los que más tienen, en beneficio de los más pobres de la sociedad. Así, para automóviles cuyo precio de venta no exceda los 20.000 dólares, el impuesto es de 5% (un valor incluso inferior al que se cobraba antes: 5,14%) y aumenta progresivamente según el incremento en el precio de venta del vehículo, de tal forma que vehículos cuyo precio supere los 40.000 dólares (autos de lujo), pagan un impuesto de 35%. En el caso de camionetas y furgonetas, se mantiene el impuesto de 5% para aquellas cuyo precio de venta no supere los 30.000 dólares. En otras palabras, los compatriotas emigrantes (o sus familiares) que busquen invertir sus ahorros en vehículos para uso productivo no pagarán este impuesto, o en caso de vehículos pequeños (como camionetas), lo pagarán en una proporción mínima, muy inferior al impuesto que pagarían los autos de lujo.
- Menores impuestos para la clase media: Por otra parte, se ha dicho que la nueva Ley grava impuestos no sobre los que más tienen, sino sobre los que menos tienen, perjudicando a las familias de emigrantes de bajos recursos. Esto es absolutamente falso. Gracias a la nueva Ley se ha incorporado la posibilidad -mediante la debida presentación de facturas- de deducir diversos tipos de gasto sobre el pago del impuesto a la renta, incluyendo gastos por salud, educación, alimentación, seguridad social y vivienda.
- Mantenimiento de exoneración impositiva a los sectores de menores ingresos. Gracias a la Asamblea Constituyente, la base imponible se mantuvo en 7.850 dólares, con la ventaja de que ahora los contribuyentes pueden deducir de impuestos los gastos antes mencionados. Se trata de un cambio sumamente importante, ya que en la práctica permite que varias familias sean exoneradas del pago del impuesto a la renta. De hecho, 94% de la población activa -que de hecho gana menos de los 7.850 dólares al año- no lo paga. Además, se reduce el pago de impuestos de familias que, bajo la ley anterior, no podían deducir los gastos mencionados (con la antigua ley, solamente se podía deducir el pago de seguridad social). Por ejemplo, familias cuyos gastos en educación y salud sean elevados, como es el caso de familias de emigrantes en las que los hijos de los emigrantes se quedan al cuidado de sus familiares, pagan menos impuestos que antes gracias a estas deducciones.
- Ampliación de la base tributaria. Pero fundamentalmente, con la presentación de facturas todos los ecuatorianos ganamos, porque esas facturas permiten al SRI localizar a los grandes evasores de impuestos, quienes al robarle al Estado, le dejan sin recursos para salud, educación e infraestructura, indispensables para todos los ecuatorianos.
- Sanciones a los evasores. Los evasores nos están robado el futuro, y esa ha sido una de las causas fundamentales para la emigración de compatriotas. La nueva Ley de Equidad Tributaria, al endurecer las penas contra los evasores y al habilitar mecanismos para contrarrestar la evasión, constituye un paso importante hacia la creación del Ecuador que todos queremos, y el que buscan nuestros compatriotas en el exterior para poder regresar.
- Régimen Impositivo Simplificado. También se establece el Régimen Impositivo Simplificado que permite que gran cantidad de microempresarios informales puedan declarar una cantidad fija mensual de impuestos, de acuerdo a su actividad productiva, de comercio o de servicios, Esto permite a los microempresarios acceder al sistema económico formal, que les abre las puertas a posibilidades de crédito, evitando así que caigan en manos de los chulqueros. Asimismo, facilita el acceso a programas de fomento de la producción y exportaciones. Se crea así un importante incentivo para que las familias de los emigrantes puedan desarrollar micro y pequeñas empresas, que faciliten el retorno de sus seres queridos en el exterior.
- Impuesto a la herencia. Otra de las grandes mentiras que se ha dicho sobre la Ley de Equidad Tributaria es que, a través del impuesto a la herencia, los ecuatorianos no podrán heredar sus bienes a sus hijos, porque tendrán que devolverlos al Estado. Esa es una gran falsedad. Bajo la ley anterior, a toda herencia que superaba la fracción exenta de impuesto a la Renta (hoy de 7.850 dólares), se le cobraba un impuesto fijo del 5% (tanto a ricos como a pobres). La nueva Ley, aprobada por la Asamblea, establece que las herencias menores a 50.000 dólares (es decir de la mayoría de ecuatorianos) no pagan el impuesto, y las herencias que estén entre 50.000 y 100.000 dólares (aquellas de los ecuatorianos de clase media) pagan un 5% de impuesto. En cambio, las herencias que superen los 100.000 dólares pagarán un impuesto de 10% que subirá progresivamente con el monto de la herencia de tal modo que las herencias mayores a 600.000 dólares (las de los ecuatorianos más ricos) pagarán un 35% de impuesto. Esta medida no sólo cobra más a los que más tienen, sino que, además, nos permite a los ecuatorianos, a través del Estado, recuperar parte de las grandes fortunas, muchas de ellas mal habidas y construidas en base al abuso del poder por parte de personas inescrupulosas de gobiernos anteriores.
Además de que se establece la progresividad en el pago de impuestos por herencia (el que más hereda, más paga a la sociedad por esta riqueza recibida); se introdujeron varias normas que benefician a los herederos directos: hijos y padres. Cuando se trata de estos casos (padres a hijos o viceversa) que están en primer grado de consaguineidad, el porcentaje a pagar se reduce a la mitad (el 5% al 2,5% en la primera fracción por ejemplo).
En el caso de hijos menores de edad, se exoneran de impuestos independientemente del monto como una medida de protección cuando la muerte de los padres les ocurre a niñas, niños o adolescentes.
La Asamblea Constituyente también exoneró del impuesto a la Renta por herencia, legado o donación a las personas con discapacidad. Demostrando así que la política fiscal puede tener una clara orientación social más allá de la recaudación.
- Eliminación del Impuesto a los Consumos Especiales para las telecomunicaciones. Entre los aportes más importantes de la nueva Ley está la eliminación del Impuesto a los Consumos Especiales para las telecomunicaciones, mismo que gravaba con 15% el consumo de telefonía celular y fija. Gracias a este cambio, se abarata considerablemente el costo de la comunicación tanto local como internacional, por lo que los ecuatorianos pueden comunicarse más fácilmente con sus familiares en el exterior.
- Impuestos a consumos suntuarios. Asimismo, se gravan impuestos sobre consumos suntuarios como perfumes, juegos de video, casinos, y también sobre bienes perniciosos o peligrosos como cigarrillos, bebidas alcohólicas, armas de fuego y municiones.
- Impulso a la inversión empresarial y generación de empleo. Por último, la Ley de Equidad Tributaria impulsa la inversión empresarial y generación de empleo. En efecto, se incentiva el ingreso y la permanencia de divisas al país haciendo atractivo el ahorro al no cobrarle impuestos, y adicionalmente se castiga la salida de divisas con el impuesto de 0.5%, que afectará principalmente a esos “capitales golondrina” que desestabilizan la macroeconomía del país. Entre las implicaciones de la ley debe mencionarse que las remesas enviadas por los emigrantes a sus familias en el Ecuador no pagan impuestos. Se establece, además, que el Estado devolverá a las empresas los pagos del IVA sobre los insumos de bienes que vayan a exportarse, lo que constituye un fuerte incentivo para actividades de exportación. Asimismo, la Ley busca fomentar la generación de empleo, ya que posibilita deducciones extraordinarias por cada nueva contratación de trabajadores, con lo cual las empresas que contraten a más empleados pagarán menos impuestos (Este incentivo es aún mayor si se contrata personas discapacitadas). Esto favorecerá tanto a los migrantes que deseen retornar para invertir en el país, como sus familiares que estén en busca de empleo. Asimismo, se crean otros varios mecanismos que buscan la reactivación productiva, por ejemplo en el sector agrícola, donde se crea un impuesto sobre las tierras rurales improductivas mayores a 25 hectáreas, con el fin de que los dueños las pongan a producir y den empleo a más campesinos quienes, gracias a ello, no se vean en la penosa necesidad de emigrar.
La Ley de Equidad Tributaria, constituye, entonces, un gran avance para el país, ya que fomenta las actividades productivas, la generación de empleo, crea poderosos mecanismos para la redistribución del ingreso en favor de los más pobres de la Patria y otorga facultades al SRI para evitar que grandes grupos económicos le sigan robando recursos al Estado y a todo el pueblo ecuatoriano. Todos esos, pasos importantes para lograr un Ecuador más justo y equitativo para todos, donde los y las emigrantes puedan por fin retornar con sus ahorros y sus capacidades, a aportar para el desarrollo del país.-
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