Reconocer que entre Chile y Ecuador hay una larga veta de amistad bien cuidada y explotada desde el tiempo de la colonia y en los albores de la vida republicana hasta la actualidad, es sólo hacer un indiscutible tributo de pureza a la hagiografía de consanguinidad entre ambos países.
Convenios bilaterales, comerciales y de apoyos mutuos en todos los estamentos socio cultural y político que datan desde 1840, han sido la carta de presentación de ésta relación fraterna y notablemente leal entre sus gobiernos. Y es que además de ser los primeros países en formalizar relaciones diplomáticas en la América Republicana, hito histórico y ejemplarizador muy contemporáneo y efectivo, el Corazón del Mundo (Quito) y el Alma de América (Santiago) se funden en un abrazo cordial lleno de Luz y Desarrollo. De confianza y de trabajo. De sustento y crecimiento….sempiternos, a pesar de las distancias y las diferencias execrables.
Preceptuada así nuestra relación emocional con este Chile que se abre como un libro de páginas blancas en espera de nuestra escritura, La Asociación de Médicos Ecuatorianos Residentes en Chile A.M.Ec. – Chile A.G., con manos de fieltro y greda, empuña la pluma de la vida y comienza a transcribir una historia de trabajo técnico y humanizado en las líneas de la salud de un país con excelencia profesional y seriedad altamente eficiente en el desarrollo de sus planes de gobierno.
Historia que comienza a nacer desde hace 82 años con la presencia de los primeros médicos ecuatorianos en territorio chileno que desde entonces y hombro a hombro, mano a mano, corazón a corazón, junto a sus pares nacionales han logrado subrayar con entrega y humanismo un trabajo de salud digno de elogios y tributos.
Cerca de 1800 médicos ecuatorianos en territorio chileno. Con un 87 % de las atenciones de salud pública primaria en sus manos, sustentando un crecimiento del 56% del mecanismo comercial y profesional de la salud pública y privada cuyo peack más alto se alcanza desde hace 6 años, son las cifras más trascendentales y locuaces de un trabajo lleno de satisfacciones que convierten la presencia de nuestros compatriotas en el punto más importante para el desarrollo de los planes de salud ministeriales y en especial del Plan De Garantías de Salud AUGE.
Sin embargo nuestro caminar no está exento de complicaciones.
La falta de integración efectiva y afectiva por parte de algunos de nuestros cofrades chilenos y otros tantos que integran el cuerpo colegiado, y que ven en nosotros una inquietante presencia y no una solución necesaria e indulgente a las parvedades de la salud pública es, hoy por hoy, la sinopsis más cabal de las vicisitudes vividas por nuestros coterráneos.
Ahora, concientes de la necesaria unificación y solidez del gremio médico ecuatoriano y de la renovación ética y social de nuestra figura técnica, A.M.Ec. – Chile A.G. se muestra abierta al diálogo decoroso y diáfano con quienes han hecho de la presencia de médicos ecuatorianos en Chile una contrariedad política y social, dejando de lado la historia de hermandad que nos precede.
Hoy, aquí y ahora, somos la conjugación diaria de la realidad afectuosa de nuestras naciones, y si acaso la prolongación de aquellos convenios bilaterales que nos permiten crecer y desarrollarnos mutuamente. En definitiva, una mancomunada manera de mantener los lazos indivisos entre nuestros países límpidos y confiables como caracteriza a los hermanos de sangre. A los hermanos de profesión. De sacerdocio.
Estas manos tricolores solo quieren seguir arando la tierra chilena, rica en oportunidades y cálida de ensueños para que, con nuestro latir diario, puedan llenar las expectativas de salud y servicialidad a todo un pueblo que nos abraza en el día a día desde la impronta de la salud pública. Desde el grito descarnado del corazón.
Es nuestra entrega. Es nuestro anhelo. Es nuestra bandera.
Dr. Luis Salavarría Zamora
PRESIDENTE NACIONAL.
A. M. Ec. – Chile A. G.
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