• A propósito de justicia.

    Nuevas mujeres y hombres, una revolución además- profundamente -ética

    El talante de revolucionario, se alimenta de valentía; rompe esquemas tras su esencia creativa.

    de persistencia; no claudica ni actúa cual pendulo ante la contingencia.

    de paciencia; comprende que la revolución no tiene fin.

    de confianza; sabe que la política es organización y es capaz de verse en sus compañeros de lucha.

    de SENSIBILIDAD; hace la lucha del otro su pasión de vida.

    El día viernes 29 de Febrero, en contexto del Foro de la mesa itinerante que organizó la mesa 8 de “Justicia y Lucha contra la corrupción” en Ibarra- al que asistí- se pudieron expresar una serie de denuncias por parte de la ciudadanía que podríamos categorizar en dos referencias:

    - la pésima gestión institucional, desarticulada, caduca y excluyente.

    - la experiencia personal acusante de una intensa injusticia.

    Los discursos señalaron reparos a los distintos niveles donde se ejerce poder y se abusa de éste, generando injusticias, tiñendo todo de corrupción. Como acusadores en un juicio, denunciaban los maltratos identificando responsables (desde personas, instituciones hasta el regimen de desarrollo vigente)…y lo hacían con completa razón.

    Si bien es cierto que la corrupción y el abuso de poder son mecanismos naturales o propios del ‘modelo’ de desarrollo capitalista dado que éste vive del principio de la distribución parcial de beneficios, inculcando un estilo de sociedad profundamente individualista (egoísta) y competitiva, este sentido de exigibilidad que tenían los discursos-denuncias de los compatriotas, omitían el principio ético original y universal que en pocas palabras consagra la igualdad de trato como requisito mínimo para ejercer la exigibilida; para dar lugar a la reciprocidad bien entendida.

    La pregunta que surge es: ¿la costumbre de nuestro diario vivir (minuto a minuto) es ser justos? ¿los valores que extrañamos no son extraños (carentes) en nosotros?…dudo el no.

    Parte de las sugerencias para el trabajo de la asamblea, fue la de instaurar una normativa que impida que estos tumores de injusticia y corrupción, continúen en expansión. No obstante, aunque la institución, la norma.. proporciona un mecanismo común de actuación desde la definición de una disciplina, esto es INSUFICIENTE si quienes nutrimos esa institución, si quienes obedecemos o hacemos cumplir las normas no nos hemos enfrentado hasta eliminar aquellos valores que aún hoy inundan nuestra mentalidad y que son fruto de las décadas de neoliberalismo en que se han (de)formado nuestras sociedades.

    El desafío radica en lograrnos re-construir como seres autónomamente justos, voluntariamente solidarios. Por convicción. Por decisión. No por imposición; porque así dice la ley. Entonces…

    en algún tiempo nuestra constitución será una declaración de la sociedad que somos; ya no exclusivamente de la que queremos. Entonces, habremos hecho una revolución.

    Solucionar el problemade acceso a la justicia; Constituir una pulcra insticionalidad; Garantizar la participación social, ciudadana, en el funcionamiento;No nos dotará -por sí solo- de una nueva sociedad.

    Será la revolución ética, lo que permitirá que las nuevas creaciones humanas cobren vida tras la creación de un contigente de mujeres y hombres nuevos.

     

    El talante de revolucionario, se alimenta de valentía; rompe esquemas tras su esencia creativa.

    de persistencia; no claudica ni actúa cual pendulo ante la contingencia.

    de paciencia; comprende que la revolución no tiene fin.

    de confianza; sabe que la política es organización y es capaz de verse en sus compañeros de lucha.

    de SENSIBILIDAD; hace la lucha del otro su pasión de vida.

     

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